Un mundo poblado por oligarcas malignos, engordados a base de ‘gildas’ que ensartan un trocito de currante aquejado de hipoteca, una anchoa con la identidad cultural amenazada y una aceituna bien gorda, rellena de gay discriminado. Calles rebosantes de ateos protestones, disfrazados de Soldados del Imperio, tías con tetas gordas al aire charlando apaciblemente sobre tangas cuánticos y bandas de pingüinos incontrolados, apedreando ventanas al grito de ‘Ni dios, ni amo, agarrármela con la mano’ ¿Me he comido un ajo? No amiguitos, me he dado una vuelta por la portada de meneame.net, producto de la diarrea mental de múltiples grupúsculos de guasones, calimocheros, anarquistas, ateos, independentistas, pirados de cualquier cosa con chips y procrastinadores profesionales, entre los que me encuentro yo misma… Un mundo extraño y distorsionado, configurado, en teoría, a imagen y semejanza de los gustos de sus usuarios (cachondeito, ciencias, algo de cultura, Star wars, cabreo ante las injusticias), pero que en realidad responde en buena parte a los intereses de una serie de grupos de presión más o menos organizados, que se aprovechan de la sensibilidad reinante. Alguno ya se llevó en su día un coscorrón por pasarse de la raya, pero la cosa continua y como, aunque diversos, son muchos, pues nadie protesta. Algunos simplemente nos cansamos y dejamos de participar activamente.
Y ya me callo, porque noto que mi karma está bajando a marchas forzadas. Es más: Chicos, perdón, lo siento, no quería decir lo que he dicho. Buena muestra de mi error es esta noticia, que pasó a portada debido a la fama mundial de su protagonista. En realidad no hay lobbys en Meneame, pero por favor, piedad, más negativos no.